CATEQUESIS Nº 18

          JESUS NOS ENSEÑA CUAL ES EL VERDADERO TEMPLO

PRIMERO QUE NADA:

- Ambientación

- Acogida

          - Oración

Señor Jesús, esta casa en la que estamos hoy reunidos todos los hermanos en tu nombre es templo y casa de oración de nuestra comunidad. Sentimos la presencia del Padre y tu presencia; hemos venidos a compartir la fe y la vid, a bendecirte y alabarte y a escuchar tu Palabra para seguir creciendo en nuestra fe.

!Cuánta rabia te dio a tí ver cómo habían profanado aquel hermoso templo que debía ser casa de oración al Padre!

Enséñanos Señor, con la reflexión de este tema, a va­lorar el templo de nuestra comunidad parroquial, a llenarlo de vida con nuestra fraternidad y no con la belleza externa. Que nues­tro templo sea en verdad una casa en la que tú y nosotros nos encontremos cada día.

 

¿Y COMO ESTUVO LA SEMANA?

- Compartimos lo que nos aconteció en la semana.

- Revisamos el compromiso de la semana dando gracias o pidiendo perdón a Dios por su cumplimiento o por haber fallado.

 

PRESENTACION DEL TEMA:

- Y, antes de entrarle al tema de hoy, recordemos lo que estudiábamos la semana sobre la vida de Jesús. A ver: ¿cuáles fueron las principales ideas del tema anterior?...

a) Vimos que la ley era muy importante para la gente del pueblo de Jesús.

b) Vimos que esa ley se había convertido en un problema y en una dificultad para que la gente estuviera cerca de Dios.

c) Vimos, también, que Jesús se empeñó en enseñar a todos el verdadero significado y el correcto cumpli­miento de la ley para agradar a Dios.

d) Y vimos también que nosotros hoy debemos empeñarnos en cumplir, además de la letra de las normas y leyes de nuestra religión, el espíritu de las mismas.

Hoy veremos cómo Jesús trató la cuestión del Templo, que era otro de los puntos claves de la religión judía.

IDEAS CENTRALES:

- De Jesús sabemos que, como casi todos los hombres y mujeres de su pueblo en aquellos tiempos, sentía un gran respeto por el Templo y acudía a él siempre que podía y, por supuesto, siempre que estaba mandado.

- Sabemos que Jesús, de acuerdo a la Tradición, a los cuarenta días de nacido fue presentado en el templo (Lucas 2,22-39). Sabemos también que cuando tenía doce años, edad en la que sus padres lo llevaron a Jerusalén, se quedó en el Templo discutiendo con los doctores. En aquella ocasión, a la preocupación de sus padres que temían que el muchacho se hubiera perdido, él respondió diciéndoles que debía ocuparse de las cosas de su padre. Lc 2,46-49).

- Y sabemos también que solía subir a Jerusalén con ocasión de las grandes fiestas judías como la Pascua.


- El evangelio nos cuenta que Jesús en una ocasión se puso muy bravo en el Templo y la emprendió a fluetazos contra la gente que encontró allí. ¿Alguien recuerda esa anécdota?...

- Vamos a leerla; está en Mateo 21,12-13

- ¿Por qué creen ustedes que Jesús se disgustó tanto al ver el Templo como lo vio?...

- Tratemos de aplicar eso a nuestra vida de hoy. ¿Qué significado podemos darle hoy nosotros a la frase mi casa es casa de oración, pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones?...

- Examinemos esta cuestión: si Jesús viniera hoy al templo de nuestra parroquia para asistir a una de nuestras celebraciones religiosas ¿qué actitud creen ustedes que tomaría?...

- ¿Cuáles actitudes nuestras le disgustarían y cuáles le agradarían?...

- Dejemos que sea Jesús mismo quien nos explique el verdadero significado de la palabra Templo para que nosotros podamos también darle la misma importancia.

- Para Jesús el Templo era el lugar de encuentro del Pueblo con Dios, su Padre. Fue por eso que se enojó tanto al ver cómo habían profanado esa sagrado lugar al convertirlo en un mercado. La degradación del Templo eran tan fuerte que él mismo anunció su destrucción hasta el punto de que de él no quedaría piedra sobre piedra. (Mt 24,1-2). Aunque ya sabemos que Jesús no se refería en esa ocasión sólo al templo edificio.

- Y a la vez que anuncia la destrucción del Templo, anuncia la construcción de otro nuevo, no construido de piedras y cemento, sino nacido de la nueva vida que él traerá al mundo cuando se dé la resurrec­ción.

- El nuevo templo que Jesús anuncia es la comunidad de creyentes reunida en oración para celebrar alegremente su fe, que practica el amor y la solidaridad y que espera la salvación definitiva porque Jesucristo, el Mesías, el Salvador, ha pasado de la muerte a la vida, ha destruido lo viejo (el templo viejo) y ha construido la nueva vida (el nuevo templo).

- Según esto, ¿cuál es la diferencia que vemos entre el templo de Jerusalén que Jesús denuncia como profanado y el templo nuevo que anuncia que construirá en tres días?...

- Es momento de examinarnos cada quien sobre este asunto. ¿Cómo me veo yo a mí mismo en el templo de mi comunidad? Es decir, ¿le doy importan­cia al templo como lugar de encuentro mío y de la comunidad con Dios?...

- ¿Cuando acudo al templo voy simplemente a un cumplimiento religioso o valoro y disfruto el encontrarme con los hermanos y vivir la fraternidad, aprovecho el tiempo para unirme personalmente a la oración de la comunidad al Padre?.. En este punto cada quien podría compartir con los demás cómo él se siente en el templo.

- Y podríamos también pensar la forma de hacer que entre todos convirtamos nuestro templo en una verdadera casa de oración y de encuentro de la comunidad con su Padre Dios. ¿Cómo podríamos lograr esto?...

QUE NO SE NOS OLVIDE

- Para Jesús el templo era la casa de oración porque era la casa donde los hijos de Dios se encuentran con su Padre.


- El acudía asiduamente al templo para orar, enseñar, encontrarse con su gente.

- Denuncia la falsedad de un templo meramente externo y bello por su construcción pero falso en su interior.

- Jesús anuncia el fin de ese templo, el fin de una religión vacía y meramente externa, y anuncia un nuevo templo basado en el amor de los que comparten la misma fe.

- Nosotros, como Jesús debemos valorar el templo y acudir a él para unirnos a la comunidad que celebra su fe y que comparte la vida y ora al Padre. Y debemos hacer que nuestro templo no se quede en lo externo sino en el interior de nuestros corazones.

 

NOS COMPROMETEMOS

Para esta semana podríamos proponernos acudir al templo de la comunidad con una nueva actitud, más acorde a lo que hoy hemos tratado en este tema. Aprovechar para saludar a todos, para rezar más tiempo, para participar más activamente en la celebración litúrgica etc.

 

HASTA LA PROXIMA

- Evaluamos la reunión y el tema.

- Damos los avisos comunitarios y parroquiales.

- Cantamos y oramos.